domingo, 9 de enero de 2011

Semana 4

- ¡No seas estúpido!. He llegado a divertirme obervando tu necia obstinación, tu estúpida entereza, esa de la que haces gala al intentar afrontar tu fin con valor. sin embargo, ya me ha cansado de ella... ¿Cuándo comprenderás que no puedes escapar de mi?¿ Cuándo entenderás al fin que el único anhelo que poseo, la fuerza motriz y la energía que hacen posibles mis esfuerzos para acabar contigo no es más que una ciega necesidad de verte muerto?

- Sé que más que tu deber, acabar conmigo se ha convertido para ti en una especie de obsesión, algo así como un cometido trascendental que tanto tu oscura alma como tus negros ojos deben sentir y ver cumplido. Estoy cansado de vivir, sobre todo si es de este modo, huyendo e intentando resguardarme de la oscuridad que me acecha a cada instante. No me importa morir, te lo aseguro. Sin embargo, no pienso hacerlo sin antes haber contemplado tu cadáver yacer inerte en el suelo. Creo que en ese momento sería para mi tan próxima la felicidad que tras experimentarlo yo mismo me metería una bala en la cabeza, con tal de no enturbiarlo con otro posterior menos placentero... Supongo que no te valdrá esa solución, ¿verdad?...

- (Una mueca cruel se dibujó en su cara. Estaba intentando sonreir...). Sabes que no... Además, ¿para qué voy a renunciar al placer de poder darte muerte yo mismo, más aún cuando me dispongo a hacerlo tan inminentemente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario